José Ramón Galán Talens

17 de mayo de 2018 

En el mundo antiguo la práctica de cualquier deporte y entre ellos el tiro, no era más que una especie de preparación para el combate. Los avances de la sociedad moderna nos permiten practicarlos con fines puramente lúdicos que conocemos como deporte.

Sobre la concentración

La concentración mental es necesaria en cualquier aspecto social, laboral o deportivo que requiera precisión y esfuerzo al límite. Y el tiro es uno de esos deportes.

Llamamos concentración a la capacidad voluntaria de abstraernos y centrar nuestro pensamiento en un objetivo premeditado, evitando las distracciones que pasan por ser el antónimo de la concentración.

 

Es la base para cualquier disciplina deportiva, pero muy especialmente del tiro de precisión.

Cualquier descuido en el proceso de carga o en la ejecución del disparo, nos penalizará, y es por ello que debemos luchar por evitarlos.

En las disciplinas MLAIC, como en las ISSF, el proceso de carga puede parecer una distracción, pero si lo analizamos fríamente, pasa por ser una forma de abstraernos, de ahí que muchos movimientos los realicemos de forma mecánica, hasta el punto que cualquier cambio puede afectarnos.

 

Cuando estamos bien preparados, y para ello sirve el entrenamiento, podemos realizar las competiciones de forma sencilla, casi mecánica y sin distracciones. En estas ocasiones logramos magníficas marcas sin esfuerzo “aparente”, y lo pongo entrecomillado y negrita, porque solo es eso, aparente. Detrás de una buena marca, siempre hay trabajo, esfuerzo y un buen momento de forma físico-técnica.

Mantener toda la atención sin distracciones en el enfoque de los elementos de puntería, al tiempo que aumentamos paulatinamente la presión sobre el disparador hasta que nos sorprenda el disparo sin impresionarnos. Este hecho tan simple es la esencia del tiro, y si conseguimos aislarnos de todo lo ajeno a la competición, dedicando toda nuestra capacidad mental a ello, tendremos el éxito asegurado.

 

En otras ocasiones y aun estando en un buen momento de forma física y emocional, no obtenemos buenos resultados. Ello puede ser debido a varios motivos, en ocasiones falta de motivación. Y esta es el motor del éxito. Pero la situación es reversible con meditación y visualización, dos técnicas que nos pueden ayudar, pero solo si somos capaces de auto-diagnosticar el problema.

 

A estas alturas ya es obvio que carezco de la formación necesaria para escribir sobre psicología, no es esa mi intención. Es por ello que no me esforzaré en parecer lo que no soy, los objetivos de este trabajo están claros desde el principio.

Solo escribo en base a mi experiencia, que si tengo, en emociones vividas en el puesto de tiro y aunque no sepa emplear los términos técnicos adecuados, se perfectamente lo que pasa a un ser humano cuando se le somete a un situación de estrés máximo en condiciones nada dinámicas.

Esta situación solo aparece cuando se está motivado y se lucha por el éxito, nunca cuando solo se participa en un evento sin más pretensión que cuando se realiza una apuesta.

 

 

La concentración es una palabra que abarca mucho, pero que en el fondo tan solo significa “no distraer la mente del objetivo”.

Durante la competición podemos distraernos con pequeños detalles, y ello nos puede llevar al fracaso. Estos pequeños detalles, o mejor aún, el hecho de saber que pueden ocurrir, nos hará estar prevenidos. Son tantos los motivos que nos pueden afectar, que sería ilógico enumerarlos, pero basta saber, que la simple participación en un evento “competitivo” siempre nos somete a una cierta tensión emocional. Nuestro cerebro reaccionará al estímulo, generalmente con pánico infundado, pero segregando hormonas, adrenalina y otras, que si alteran nuestro estado físico y mental, cuyos efectos se magnifican por ser nuestro deporte es totalmente estático.

Todo ello se puede contrarrestar, pero no anular.

Para atenuar, o consumir, el exceso de adrenalina se pueden realizar simples ejercicios isométricos en el puesto de tiro que no nos llevaran más de 30 segundos*, y que nos pueden ayudar a concluir una tirada de la mejor manera. Sin embargo no es una situación fácil. El mejor remedio será siempre una buena preparación técnica y confianza en uno mismo, pero sin sobrevalorarnos en exceso. Uno debe saber el lugar que ocupa, y las metas muy altas conducen al sufrimiento y a la frustración.

Las distracciones son consecuencia de diferentes reacciones emocionales, y se pueden combatir o contrarrestar. La primera línea de defensa será de nuevo la preparación técnica, el entrenamiento y la confianza en uno mismo. Pero también nos podremos ayudar de la Meditación y la Visualización, dos técnicas que tampoco nos quitarán demasiado tiempo de concurso.

 

La Meditación previa es necesaria para tratar de saber cuáles son nuestros objetivos y una vez sentados estos, analizar la cantidad de esfuerzo que puede costar lograrlos y si estamos dispuestos a asumirlo. Es absolutamente indispensable que nuestra meta sea acorde con nuestro nivel deportivo (preparación técnica y práctica), pues si nos trazamos un objetivo excesivamente alto, seremos incapaces de auto-convencernos de su consecución y el fracaso, la frustración y el desánimo están casi asegurados.

Por lo tanto, y aunque parezca obvio, metas acordes con nuestra preparación.

 

La Visualización. Esta palabra tiene muchas acepciones, como casi todas. Nosotros la analizaremos desde el punto de vista práctico para nuestro fin, que no es otro que concluir una prueba de tiro con la marca más alta posible.

Evitando tecnicismos, visualización sería la acción de forzar una especie de sueño despierto, pero bajo nuestra dirección. Y para que realmente surta efecto, deberemos escenificarlo perfectamente, de manera que nos forzaremos a “visualizar” (imaginar, soñar o como queramos llamarlo) la ejecución de un disparo perfecto y de ejecución rápida, desde el momento anterior al levantamiento del brazo, pasando por el levantamiento en sí, toma de miras y ejecución del disparo, así como del resultado del mismo, un diez perfecto. Y todo esto, como si nosotros mismos nos estuviésemos viendo desde atrás.

También valdría como visualización, recordar en todos sus detalles un disparo bien efectuado por algún tirador significativo en el que nos hayamos fijado en algún momento. Después de esto y sin dilación, deberemos levantar el brazo y efectuar nosotros mismos ese disparo de perfecta ejecución, y emularlo.

Lo explicado, puede parecer un juego, y realmente lo es. Obligamos a nuestro cerebro que "sueñe" o rememore una acción, impidiendo que se distraiga con asuntos ajenos a ese disparo que estamos intentando realizar.

El autor lo hace con los ojos cerrados, y a continuación los abre e intenta ejecutar el disparo perfecto y lo más rápido posible. Hay que recordar que cuando recurrimos a la visualización ya estamos en problemas, generalmente con mucha adrenalina en nuestro torrente sanguíneo, por lo que retrasar el disparo seguramente nos penalizará.

 

En una ocasión puede ver una película sobre Xu Haifeng y la especialidad de pistola libre en la Olimpiada de Los Ángeles 1984. No tiene desperdicio, y los ejercicios de visualización que realiza el protagonista, el propio Xu, sobre el "last shoot" son muy didácticos.

 

Una buena preparación técnica, entrenamiento y la correcta aplicación de estas técnicas, serán la garantía de éxito en cualquier disciplina.

 

En el texto aparece "last shoot", ¿a que se refiere?

"Last shoot" significa último disparo, y entiendo su pregunta, todos los disparos son igual de importantes. Sin embargo muchas competiciones se ganan o se pierden por nuestra actitud en ese último disparo al que el tirador puede llegar ya con fatiga emocional. En ocasiones es lo que separa el éxito del fracaso.

El autor entrena el "last shoot" como un ejercicio más. Se trata de forzar el cuerpo y la mente hacia el disparo perfecto, de forma que en las competiciones no sea un acto novedoso, sino un ejercicio al que estamos familiarizados.

 

 * Es lo que el autor lleva realizando desde hace años para contrarrestar este efecto que se manifiesta en forma de temblores descontrolados y debilidad. Generalmente se presenta a falta de pocos disparos para concluir y cuando la competición está bien encauzada. Los ejercicios están indicados para poder concluir la competición de la mejor manera. Son diferentes en función de las instalaciones, pero podemos resumirlos en un esfuerzo máximo intentando desplazar algo inamovible (esfuerzo isométrico), y si no dispongo de ello, enlazo las manos a la altura del diafragma e intento arrancarlas durante 30 segundos aproximadamente. Tras ello parece que se consume parte de la adrenalina y dispongo de unos segundos para realizar el disparo antes de que aparezcan de nuevo los temblores.


 


Antes de comenzar la competición, ya tenemos que intentar abstraernos de todo y de todos. En el puesto de tiro vamos a estar solos, nosotros y nuestro objetivo.

 

 


El aislamiento ayuda a la reflexión antes del comienzo de la competición.

 

 


Campeonato de Europa 2007, Parma-Italia. José Muñoz se impuso en Cominazzo ayudado de su técnica y preparación, pero también de la gran experiencia que atesora.

 

 


Pla, Sánchez, Galán y Patiño. Tiradores de Cominazzo con éxitos contrastados.

 

 


Campeonato de Europa 2007, Parma-Italia. El autor con José Muñoz, campeón del mundo de Cominazzo con una pistola Manton de ARSA.

 

 


Campeonato de España 2004, Mallorca. Josep Patiño con los blancos que le hacen acreedor del récord de España de Cominazzo con una marca de 97 puntos. En la imagen con Camilo Mon, vicepresidente del Colegio de Árbitros de la RFEDETO.

 

 


Campeonato del Mundo 2008, Adelaide-Australia. Manuel Andréu se impuso en Cominazzo original con una excelente marca de 93 puntos. Emplea una bella pistola firmada Brummit. En el Reglamento vigente en 2008 aun no estaban prohibidos los guantes de tiro en arma corta.

 


Cada tirador conoce sus necesidades y se concentra o se abstrae de una forma diferente.

 

 

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