José Ramón Galán Talens

17 de mayo de 2018 

En el mundo antiguo la práctica de cualquier deporte y entre ellos el tiro, no era más que una especie de preparación para el combate. Los avances de la sociedad moderna nos permiten practicarlos con fines puramente lúdicos que conocemos como deporte.

El rastrillo

También solemos denominarlo batería, es uno de los elementos más importantes de la llave y el que aporta las chispas, metal incandescente, para el encendido. Antiguamente se fabricaban mediante el procedimiento de forja en caliente, mientras que en la actualidad se obtienen por microfusión unas piezas de calidad aceptable pero desigual rendimiento.

Existen rastrillos  con formas diferentes, en especial en lo que se refiere a la cara de fricción, cuyo frontal puede ser plano o ligeramente cóncavo. Esta inclinación de la cara de fricción pretende atenuar el impacto inicial de la piedra y facilitar el rozamiento durante la apertura. El fin siempre es el de extraer el mayor número de chispas con el mínimo deterioro de los materiales, pero ello es una utopía.

Las baterías originales suelen cumplir bien, sin embargo cuando se usan de forma continuada se deterioran. Generalmente se forma una especie de escalonando de la cara de fricción que ralentiza el avance de la piedra hasta no satisfacer nuestros requerimientos, es decir, no da las suficientes chispas o bien son deficientes por baja temperatura o masa específica.

Tanto antes como ahora, se ha resuelto el problema de la misma manera, “calzando” el rastrillo. Esto consiste en añadir una suela de acero adecuada a la cara de rozamiento, que podremos pegar o soldar con estaño. Este tipo de soldadura de bajo punto de fusión no altera en exceso las propiedades del acero de la suela, por lo que es la más indicada.

Para la suela se se emplea acero de alto contenido en carbono y sin aleaciones. En armas originales también se aprecian estas reparaciones, y no solo contemporáneas, ya era práctica habitual en la época.

El reglamento del MLAIC (4.7 Las armas de fuego, B. Reparaciones, b- Las caras de los rastrillos, o cualquier otro material que las repare, serán de un material ferroso) contempla este tipo de reparación o mejora, en el que exige que solo sean empleados materiales férricos y no son admitidas aleaciones modernas que puedan mejorar la cantidad y/o temperatura de las chispas.

Descargar reglamento vigente.

 

El autor ha empleado los rastrillos originales sin problema alguno a lo largo de toda su trayectoria, sin embargo el deterioro a que son sometidos obliga a su reparación, algo que en ocasiones los mejora, pero no siempre.

Los calzados tienen la ventaja de que cuando están muy estropeados, se substituye la suela por otra y vuelven a estar operativos. En los casos de las armas originales se hace por dos motivos, el deportivo, y más importante, por no dañar y conservar el rastrillo primitivo en el estado inicial.

 

Calzar un rastrillo es un trabajo bastante laborioso. En mis primeros tiempos me los calzaban compañeros (Fonoll, Lisardo, Eugenio, Andréu...), cada uno con su técnica particular. Actualmente es un trabajo que hago yo mismo pero empleo un procedimiento distinto y excesivamente largo y laborioso.

  • Encontrar el material adecuado para la suela es el primer paso, personalmente prefiero el procedente de limas antiguas.

  • Recortar un trozo suficiente para la suela.

  • Darle forma a una de las partes para adaptarla a la cara de fricción del rastrillo.

  • Soldar la suela con estaño evitando exceso de temperatura para no alterar el estado del acero ni destemplarla.

  • Recortar los lados sobrantes hasta hacerlos coincidir con los del rastrillo.

  • Concluir eliminando el sobrante de la zapata hasta que la cara de fricción sea la adecuada. Esta operación hay que hacerla sin prisas y enfriando continuamente el rastrillo para evitar que coja temperatura en exceso.

Algunos artesanos parten de suelas finas, generalmente procedentes de hojas de sierra, de forma que prácticamente las cortan, sueldan y recortan el sobrante, dejando el rastrillo listo. El autor ha probado varios materiales y procedimientos y sin dudas prefiere el acero procedente de las limas de hierro antiguas, aunque el proceso de "calzado" sea el más lento.  

 

¿Es necesario calzar el rastrillo?

Desde luego que NO. Solo los tiradores y aficionados que realicen miles de disparos están casi obligados a ello. Aunque también existe la opción de sustituir el rastrillo por uno nueva cada cierto tiempo o cuando aprecie que la cara de fricción está muy dañada. En ese estado la piedra se encuentra con "tropiezos" que le permiten sacar chispas, pero de gran masa y baja temperatura, además se acelera el deterioro prematuro de las piedras.

 

¿Es necesario disponer de rastrillos de repuesto?

SI, es apropiado disponer al menos de uno. En muchas ocasiones también se calzan los rastrillos por la imposibilidad de conseguir repuestos cuando estos ya están fuertemente desgastados. Esto último es más frecuente entre las armas originales.

 

Parece que le da mucha importancia al rastrillo ¿la tiene?

SI, es el responsable de las chispas que deben iniciar el disparo. De su masa y temperatura dependerá la rapidez del disparo y en definitiva el comportamiento general del arma. Cuanto mayor sea la temperatura de las chispas, tanto más rápido encenderá la carga de cebo.

 


Diferentes conceptos de rastrillo. De izquierda a derecha, el de Lepage, Manton y Charles Moore. El central correspondiente a la Manton es el más habitual en pistolas inglesas. La rueda de giro puede estar en el propio rastrillo, en el muelle de la batería o no existir y limitarse a la fricción por rozamiento.

 

 


Rastrillo con el calzo ya muy dañado por desgaste que precisa de una substitución. Se aprecia claramente la zona de ataque inicial y la de arranque de material por el escalonado producido.

 

 


En casa es donde mejor podemos entender el comportamiento de nuestra llave con diferentes cambios en la posición de la piedra.

 

 


Rastrillo antes y después de ser calzado, en donde gana algo de peso por el añadido de la zapata. Arriba el material de donde proviene.

 

 


Llave de Teixidó, artesano francés ya desaparecido, en la que apreciamos que el rastrillo ya venía calzado de origen.

 

 


De esta forma termina es rastrillo calzado tras el proceso que podemos ver abajo en la imagen colage.

 


Secuencia del proceso que emplea el autor para calzar sus rastrillos. En la imagen de arriba el rastrillo terminado para unos miles de disparos.

 

 

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