José Ramón Galán Talens

17 de mayo de 2018 

En el mundo antiguo la práctica de cualquier deporte y entre ellos el tiro, no era más que una especie de preparación para el combate. Los avances de la sociedad moderna nos permiten practicarlos con fines puramente lúdicos que conocemos como deporte.

La competición

Cominazzo es una de las pruebas más complejas, bajo mi punto de vista, del calendario MLAIC. Y ello es debido principalmente a las variables que entraña el encendido con llave de chispa, sin dejar de lado que se dispara con un cañón de ánima lisa. Esto mismo que apenas resulta limitante en arma larga, si lo es en las  pistolas, especialmente en lo que a tiro deportivo se refiere, pues la fiabilidad y precisión resiente considerablemente.

Los pequeños retardos del encendido, en ocasiones imperceptibles, afectan gravemente a la precisión, pues cambia la balística de interior y con ello la zona de impacto. El conocimiento preciso del comportamiento de nuestra llave, en todas las condiciones, nos permitirá resolver pequeños problemas de encendido que nos puedan surgir en competición.

 

Escribir sobre la modalidad de Cominazzo es algo que siempre he retrasado esperando tener un mayor grado de conocimiento sobre la especialidad. Pero a medida que esto ocurre, se toma más consciencia de la gran cantidad de variables que pueden influir de forma negativa en el tiro con pistola de chispa y ánima lisa. Casi cualquier tirador de arma corta puede progresar fácilmente con las pistolas de percusión, Kuchenreuter, sin embargo con las pistolas de chispa resulta algo menos sencillo encontrar el equilibrio que permita una cierta regularidad.

En cualquier caso, todo pasa por decidirse por una pistola que posea una llave poco crítica y de encendido rápido con cualquier tipo de piedra y condición.

 

Participo en Cominazzo desde prácticamente el comienzo de mi andadura con las armas históricas de Avancarga, en torno a 1989. Y sin duda alguna fue la especialidad con la progresé más lentamente. No solo por la particularidad del sistema, también debía entender el motivo de las “descomunales” cargas de proyección, la importancia de la calidad del cebo, las piedras y su correcta instalación, algo que creo aun no he aprendido, así como un largo etcétera de pequeñas cosas.

 

Afortunadamente tuve cerca al mejor maestro que un aficcionado pueda tener, mi amigo José Andréu Torregrosa, un verdadero experto en la especialidad. Su pistola fue con la que me inicié allá por 1990. Y no solo eso, sino que me explicó la base del tiro con armas de chispa, y que no era otra que las cargas potentes, buen polvorín de cebo y rápido encendido de la llave. Aun recuerdo la carga de la Lepage por aquellos tiempos en que teníamos poco donde escoger, 3 gramos de portuguesa de 3F, papelito separador, 18 de sémola y proyectil esférico .475 cargado sin envuelta.

 

Aprendí mucho viendo tirar a los grandes contemporáneos de mis inicios, Joaquín Gaya, Vicente Cosío, José Andréu, José Luis Pérez Pastor,  Antonio Boronat, José Triquell y otros muchos nombres que ahora no recuerdo. Y resulta asombroso que sin disponer de las modernas y potentes pólvoras del tipo suiza, hoy al alcance de cualquier aficionado, se conseguían iguales o mejores resultados deportivos.

Pero sin duda alguna, fueron los campeonatos internacionales donde más asimilé, y sobre ello no albergo duda alguna. Solo con ver como desarrollan la competición los mejores tiradores de la especialidad, se aprende más que en todo un año de pruebas. Cómo cargan, cómo ejecutan el disparo, qué hacen inmediatamente después. Era joven y tenía mucha inquietud.

Nombres como Georg Schuchmann (GER), Serafino Militello (ITA), Leopold Plattner (AUT), Willy Van Hille (BEL), Karl Hammann (GER), Pascal Mainchin (FRA), Tarmo Ansamaa (FIN), fueron modelos a seguir. La mayoría siguen en activo y entre los puestos de honor, como es el caso de Willy y Tarmo. A todos les admiro, y con algunos de ellos me une una cordial amistad de años que valoro especialmente.

 

Mi progresión deportiva fue suficientemente rápida hasta conseguir marcas regulares, aunque nunca excepcionales. Marcas que oscilaban entre los 85 y los 90 puntos que eran muy útiles a los equipos de la época, formados por cuatro tiradores y en donde primaba principalmente la regularidad. Creo que ese motivo, la regularidad y no abandonar nunca una competición por mal que vayan las cosas, es el motivo por el que desde mis comienzos he sido seleccionado para formar parte de Wogdon, equipo de Cominazzo.

 

A medida que la experiencia fue aumentando, la consistencia de las marcas se vio incrementada. Sin embargo en muchas ocasiones faltado ese empujón final que separa el diploma de la medalla. Por eso considero tan importante entrenar "the last shoot" (el último disparo), pues de este depende en muchos casos el resultado final y en muchas ocasiones es el que decanta la balanza entre el éxito de la medalla o el diploma de consolación. Parece ridículo citar el último disparo, pues todos debieran ejecutarse de igual manera, y de hecho lo intentamos. Pero en alta competición estamos sometidos a situaciones de estrés máximo que nos condiciona en gran manera la estabilidad emocional y la capacidad de abstracción necesaria. Los efectos se agravan a medida que avanza la prueba, especialmente cuando las cosas están saliendo bien y siempre que el tirador esté compitiendo al máximo. Sin embargo y bajo mi punto de vista, la motivación es la mejor herramienta de que disponemos para resolver las distintas situaciones y reconducir una prueba que dura poco tiempo y disparos.

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Pero ya después de esta diatriba, es hora de afrontar el trabajo que esperamos sea del interés de todos los aficionados.

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El tiro deportivo con pistola de chispa es una ciencia bastante inexacta, y en la competición intervienen una serie de factores, técnicos y emocionales que son imposibles de evaluar. Es por ello que siempre debemos intentar culminar las competiciones con la serenidad necesaria, pues en Cominazzo nunca está “todo perdido”, siempre se puede reencauzar un mal comienzo.

 

Esta disciplina se subdivide en dos categorías distintas al separar armas originales y réplicas que compiten por separado. El modelo de pistola es libre, encendido con llave de chispa y cañón de ánima lisa. El calibre mínimo permitido es de 11 m/m (.433”) tanto para las originales como para las réplicas y el único proyectil admitido es el esférico, la bola.

 

La prueba como todas las competiciones del calendario MLAIC, consta de trece disparos en un tiempo de 30 minutos, contabilizando los diez de mejor resultado. Y es la gestión del tiempo uno de los pilares de la especialidad, pues son muchos los imprevistos que pueden surgir durante la competición. Disponer de tiempo para corregir la posición de la piedra y/o substituirla, en ocasiones es lo que separa el éxito del fracaso.

 

Cominazzo comparte con Tanzutsu (pistola de mecha) el dudoso honor de ser las disciplinas de arma corta más complejas. Esto es debido fundamentalmente al sistema de encendido, necesariamente lento, aunque en algunas pistolas de chispa se ha conseguido un disparo relativamente pronto y casi comparable con las modernas de percusión. Pero siempre nos queda el segundo escollo, el cañón de ánima lisa y el gran retroceso que generan. Esto último es debido a que precisamos de una trayectoria lo más tensa posible, ya que no disponemos de la estabilidad que proporcionan los cañones estriados.

 

En la actualidad nuestro país dispone de un buen elenco de tiradores especializados en Cominazzo, todos ellos de nueva generación, y en los que se aprecia una importante motivación e interés, que a no tardar comenzará a dar sus frutos en forma de medallas internacionales, especialmente si se realiza una gestión correcta de las políticas deportivas para que todo este potencial no se pierda en el desánimo.


 


José Andréu Torregrosa, mi maestro, mi amigo y mi referente. En sus buenos tiempos no temía enfrentarse a las pistolas de percusión con su Lepage de chispa. Ahora emplea una Wogdon original preciosa.

 


Miguel Colmenares en el mundial 2014, Granada-España. Miguel es uno de los tiradores más regular y confiable del momento.

 


Europeo 2005, Pforzheim-Alemania. Línea de tiro durante una de las entradas de competición de Cominazzo.

 


Mundial 2012, Pforzheim-Alemania. El autor con Tarmo Ansamaa, capitán del equipo finés, amigo y uno de los referentes en la especialidad de Cominazzo.

 


Europeo 1995, Vitoria-España. Podio equipos Cominazo, en aquella época formados por cuatro tiradores. España campeona de Europa. Equipo formado por José Luis Pérez Pastor, Antonio Boronat Gordejuela, José Ramón Galán y Juan José Giner Arrea.

 


Mundial 2008, Adelaide-Australia. Manuel Andréu consigue el oro en Cominazzo original con una excelente marca de 93 puntos.

 


Mundial 1996, Warwick-Inglaterra. Equipo español tras el desfile inaugural que concluyó en el castillo del mismo nombre. Recuerdo con nostalgia ese campeonato en el que tanto aprendí de todos.

 


Jordi Balsells ejecutando un disparo con su pistola de chispa.

 


Mundial 2012, Pforzheim-Alemania. Línea de tiro durante una de las entradas de competición de Cominazzo.

 

A continuación os presentamos un resumen de los resultados nacionales de que disponemos documentación. Solo lo tres primeros clasificados con sus marcas. Esta información resulta útil para analizar la evolución estadística de la especialidad. Ver más.

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